Siento a veces que soy un ave en el infinito cielo de la vida otras, una estrella rutilante, gema que mi corazón habita.
A menudo soy fogosa tormenta, la furia de mi sangre encendida; otras, una frágil azucena que llora junto al río de aguas cristalinas.
Serena paloma soy en ocasiones, símbolo de paz, sosiego y calma; o acacia inquieta de verde fronda, albergue de amor para las almas.
Esta noche quiero ser luna blanca para velar tu sueño en mi lejanía y al rozarte mi destello nacarado, robarte el beso que ansío todavía.
Anónimo ha dicho que…
Soy yo, siempre a tu lado, Soy yo la que ronda tus sueños Traigo tu amor pegado a mis pestañas Abro los ojos y me adivino en tus sombras Eres sol y mar vibrante Agitas mis alas y me remontas al cielo Estas y no. Vivo y remuero en tus brazos Así te siento porque eres mío En nuestras tardes de amor cercado Somos fuego de beso en beso
Las personas que amé, con las que viví un tiempo que en su momento parecía permanente. Hace unos días hacía un registro mental de sus nombres. De sus presencias que ya no están. Y entonces, qué somos. Qué soy, o más bien, qué seré. Si hoy efectivamente creo ser y tecleo estas letras en este preciso momento. ¿Y ellos? Ellos ya no están. Muchos han muerto. Demasiados. Es posible que se trate de la nostalgia inducida por las fechas de fin de año. Difícil evitar la banalidad cuando me ha acompañado persistentemente. La primera huida, la de mi padre. Me daba muchos besos por los que no podría darme en el futuro. Decir de mi madre. Un futuro que ya pasó. Luego mi abuela, con su historia crispada con lo que he sentido más de una vez: aquello que opone, que coharta, que impide que la solución se dé, que la cosa fluya. La vivencia de la traba que conduce a la derrota. Julio mi tio, a quien acompañé en su último trayecto con ...
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en el infinito cielo de la vida
otras, una estrella rutilante,
gema que mi corazón habita.
A menudo soy fogosa tormenta,
la furia de mi sangre encendida;
otras, una frágil azucena que llora
junto al río de aguas cristalinas.
Serena paloma soy en ocasiones,
símbolo de paz, sosiego y calma;
o acacia inquieta de verde fronda,
albergue de amor para las almas.
Esta noche quiero ser luna blanca
para velar tu sueño en mi lejanía
y al rozarte mi destello nacarado,
robarte el beso que ansío todavía.
Soy yo la que ronda tus sueños
Traigo tu amor pegado a mis pestañas
Abro los ojos y me adivino en tus sombras
Eres sol y mar vibrante
Agitas mis alas y me remontas al cielo
Estas y no. Vivo y remuero en tus brazos
Así te siento porque eres mío
En nuestras tardes de amor cercado
Somos fuego de beso en beso